esquirlas

Cuando el mundo aún era jonven, Lucifer aburridisimo se estiraba de la barba en su trono de hierro y azufre. Una idea se atrevió a cruzar su mente, y Satanas que sabe más por viejo que por diablo, conocedor de lo efimero de las ideas, se apresuró en llamar a su sequito. “Deseo…un espejo” dijo mientras se atusaba las alas. Inmediatamente los diablillos se pusieron manos a la obra, hasta conseguir un espejo, mejor dicho, el espejo, porque no era un espejo común, este espejo era especial, especialmente malvado. Aparentemente era un espejo inofensivo, pero en cuanto algo hermoso se reflejaba en él, distorsinaba la imagen y lo volvía espantoso, corrupto. Encantado con el resultado Lucifer envió a sus secuaces a recorrer el mundo.
Visitaron Alejandria y su faro; La gran piramide de Guizá; El templo de Artemisa en Efeso; El coloso de Rodas, Los jardines colgantes de Babilonia; todos ellos, parecían reflejados en el espejo, una cienaga ponzoñosa. El diablo estaba henchido de gozo, ebrio de alegria y en su locura retó a sus compinches a reflejar a Dios.
Dos, los más valientes (o los más estúpidos, pues es fina la diferencia entre lo uno y lo otro) agarraron el espejo y volaron al cielo tan rápido como sus alas se lo permitían. Cuanto más se acercaban al cielo, el espejo mostraba imagenes más horrendas: y cuanto más espantoso era lo reflejado más resonaba la risa de Lucifer.
Entonces, los diablillos atisbaron a Dios y sus angeles. Dicen que era tan perfecta la imagen, tan magnanima, tan hermosa, que el espejo no fue capaz de albergar tal descalabro y se rompió en millones de pedazos.
Las esquirlas del espejo, algunas tan grandes como un grano de arroz, otras tan pequeñas como una mota de polvo, se desperdigaron por el mundo.Esos diminutos fragmentos guardaron en su esencia toda la maldad del espejo. Ocurría entonces que una esquirla entraba en el ojo de una peresona y comenzaba verlo todo torcido. Las cosas más hermosas se tornaban repujnantes. Incapaz de perecibir la belleza, la persona en cuestión se volvía uraña, pero esa no era la peor de las opciones. En ocasiones, la esquirla viajaba hasta el corazón y se enquistaba hasta que el corazón se helaba para siempre. Incapaz de percatarse de la belleza y de sentir amor, la persona se condenaba a un infierno helado en vida.
Esta es la peripecia de Lucifer, hoy que el mundo es un poco más viejo, todavía se regodea de su obra…

~ por pimpilimpausa en julio 24, 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: