¿Por qué?

Educar es lo mismo que poner un motor a una barca…

hay que medir, pesar, equilibrar…

… y poner todo en marcha.

Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino…

un poco de poeta…

un poco de pirata…

y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

que ese barco,

ese niño irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío llevará

nuestra carga de palabras hacia puertas distantes,

hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día esté durmiendo

nuestra propia barca,

en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya

~ por pimpilimpausa en octubre 9, 2009.

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